Crónica de supervivencia en una noche de Sacha

Isa me convenció para salir de ambiente el viernes pasado. Y su novia también. El equipo de mandrágora al completo, entonces, debía hacer honor a su blog y hacer una visita a la noche sevillana bolleril y gayer.

Mar (con chalequillo de boller), Isa (con boina de new-boller) y Clara (no os flipéis, es hetero)

Gléz-Serna y Nena Palote tuvieron el detalle de acompañarnos. Sentí miedo cuando me dijeron que no se perderían una noche así.

Nada más llegar al punto de reunión, nos encontramos con Boomer. Ella hace honor a su nombre, y es elástica en sus comentarios como un chicle. Nos dice que nos ve cara de guarrill@s y que hemos de contestarle a una serie de preguntas.

Gléz, Mistika, Boomer y servidora

Primero nos hace elegir entre zoofilia, necrofilia y coprofilia. Y quise morir al comprobar que soy la única, junto con Clara, en preferir comerme un mojón de a kilo antes que zumbarme un muerto o un bicho.

Al poco tiempo la policía hace acto de presencia mientras Boomer le pregunta a Nena Palote qué práctica sexual elegiría para toda su vida. Y decidí huir agarrando a Mistika cuando Nena comienza a gritarle al cuerpo de seguridad: “¡Toda la vida comiendo pollas como la tuya, maricón!”

Nos confiscan el alcohol y terminamos entrando en la discoteca Sacha. Hábitat natural de los gayers de 18 años y de las bollers de 20 y pico. Bajitas, con pantalón caído y cinturón con tachuelas, y sobre todo, flequillos imposibles. Esto de los flequillos es unisex.

Oigo reketón mezclado con house, o algo parecido. No sé discernir entre una cosa y otra. Quiero prender fuego a la plataforma del DJ.

Noto un ritmo de caderas golpeando al aire. Es una boller muy pesada que se pasa la noche arrimandónos el culo. Invadiendo nuestros espacio personal. No sé qué le pasa, seguramente esa noche no habría tomado su medicación, como dice Sandra mientras le arrima la cebolleta a Mistika.

Sevilla amaneció con una bollera muerta en las escaleras de Canal Sur.

Mar, esta noche voy a matar a una bollera.

[…]

– Pé.

– ¿Qué te pasa, Gléz?

– Son las seis de la mañana y a las ocho tengo que coger el camión.

– Separa a la Palote de su amigo borracho antes de que le vomite encima y vámonos.

– Pobrecita, esta noche no comerá rabo.

[…]

 

¿Cuándo repetimos? ^^

pd: Sentíos libres de añadir cualquier anécdota que se me escape, y de tunearla también!

~ por mandragora en marzo 30, 2010.

5 comentarios to “Crónica de supervivencia en una noche de Sacha”

  1. “Y quise morir al comprobar que soy la única, junto con Clara, en preferir comerme un mojón de a kilo antes que zumbarme un muerto o un bicho” – Esta jodida frase va a pasar a la jodida historia, joder.

  2. Es una gran crónica… Creo que no te has dejado nada noticiable😛 Bueno, todos sabemos que sí, que te has dejado muchas cosas, pero de ésas es mejor reírse en persona, que no queda nada grabado (que sepamos, jiji)

    • jajajaaj, sé a qué te refieres. Y sí, mejor dejarlo ahí. xD. Aunque espero que Irene lea esto pronto y complete la entrada con la gran pelea sin barro que presenció en los cuartos de baños.xD

  3. Jajaja Me encantó SuperPé, y a Nena Palote tambien le ha gustado mucho!!!!! Lo pasamos genial, Nena y yo, mariconeando un rato…(Al final dormi 50 minutos)…jajaja…Ains, Pé!!!!!!!!!!!!!!!!! Te amo irremediablemente, hija…Muaks

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